Las Taulas de Menorca

Escribo este post como avance de la inminente campaña de crowfounding que arrancará en breve en verkami.com, para obtener los fondos que nos faltan para poder llevar finalizar el documental El misteri de les taules, en el que llevo ya unos años trabajando.

La primera cuestión que se suele plantear,  como en entrevista  que me hizo Ruben Atienza en el diario Es Menorca el pasado 2 de septiembre o  las que hice para IB3 Ràdio (las podeis escuchar aquí : programa Nura / programa El dia a Menorca) es ¿por qué las taulas?, ¿de dónde viene mi fascinación o la de tantos, por este monumento megalítico de datación incierta que se incluye en la denominada Menorca Talayótica?

Para mí la taula es lo más parecido  al monolito de Kubrick en 2001.

No es que crea como en el film que este misterioso bloque pétreo, compuesto de una gran piedra soporte y otra capitel, proceda del espacio o de una inteligencia superior que nos la envía, pero mi mitomanía fílmica me conecta poderosamente con 2001.

La taula atrae por su misterio, su monumentalidad, su carácter remoto y por las energías que desprende (con permiso de los cientifistas escépticos).

torreta taula

Una de las cosas que más me fascinan de la taula es su antigüedad, la evidencia de estar ante algo anterior a nuestra era, un espacio que te habla del origen de los tiempos, de una forma sugerente, enigmática y remota.

En cuanto a su arquitectura,  resulta  deslumbrante su perfecta sencillez. Tan sólo dos piedras conforman una perfecta T, cuya leyenda popular llamó “taula” porque creer que eran las mesas donde comían los gigantes que habitaron la isla.

Taula 2

Obviamente, hoy esta idea es sólo parte del imaginario popular,  desde los estudios de Margaret Murray (una de las figuras clave que trataré en el documental o en un post posterior durante la campaña) se sabe que las taulas fueron espacios de culto religioso.

La taula se enmarca en un recinto con forma de herradura, con paredes circundantes que albergan pequeñas capillas y una serie de piedras alineadas en su mismo eje (la piedra libre ubicada a su izquierda y otra a la derecha que suele estar en contacto con el muro circundante.

Al recinto se accede por una puerta enmarcada por un dintel y casi siempre están orientadas al sudeste y dentro de un poblado talayótico donde también se encuentra, al menos un talayot. Este último es un edificio circular de piedras amontonadas en un promontorio o montículo que hasta la fecha se creía atalaya de observación y defensa, pero cuyas recientes excavaciones en Cornia empiezan a poner en entredicho.

trepuco apaisada

La taula, al igual que gran parte de la cultura taloyótica, sigue siendo un misterio y ese es gran parte del encanto para rodar un documental de investigación que quiere también incluir un espacio para la imaginación, la ficción y la ensoñación del espectador.

Visitando una taula uno puede dejar echar a volar la imaginación y pensar que fueron centros de adoración al sol o las estrellas, o que eran recintos donde se realizaban bacanales o fiestas hedonistas para celebrar las cosechas o espacios de culto liderados por el chamán de la tribu donde se llevaban a cabo prácticas de sanación…

No hay nada verdad. No conocemos la verdad. Son muchas las hipótesis y los visitantes que se rinden a sus encantos. La pena es que este monumento de la prehistoria de Menorca es muy poco conocido fuera de la isla y poco valorado por los isleños.

Para mí, pese al interés del recinto, la taula en si, es el elemento fascinador que concentra las miradas  como un gran monolítico sagrado al que adorar, como una gran cruz de la antigüedad que viene a demostrarnos que somos tan sólo, una parte insignificante de una historia universal.

 

Alexis Racionero Ragué

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