Resumen Retiro del Ser esencial

El Retiro del Ser esencial fue una bonita experiencia en la que catorce personas coincidimos en una preciosa masía del Montseny, perdida en las alturas, cerca de Espinelves. Nos llovió a ratos y el tiempo se mantuvo inestable pero no importó demasiado. La idea del retiro era concentrar nos, en las actividades que combinaban teoría, meditaciones, dinámicas de grupo y yoga, mezclando filosofía oriental, budismo, eneagrama o centros energéticos.

Todo salió bastante fluido y aunque empezamos tarde el viernes y cuando llegaba la hora de comer no éramos puntuales, la prisa no nos perdió. Pudimos entrar bastante en la materia de indagar sobre el ser esencial, en las mañanas más desde el cuerpo mediante kriyas de yoga que impartimos tanto Ricard Rotllan como yo mismo. Por la tarde, Cris Bolívar entró con el eneagrama, los tipos y conceptos que compartimos como la importancia de identificar tu herida, la necesidad de contactar con tu niño interior, así como observar los personajes que has construido o las máscaras que llevamos.

Siguiendo la cronología de eventos, el viernes arrancamos con un Namasté de presentación y una charla introductoria donde Cris habló de las bases del ser esencial y cómo la construcción del ego nos separa del ser esencial. Por mi parte, hablé de la forma en que las filosofías orientales pueden aproximarnos al ser esencial, remarcando la importancia del dharma como don vital que poseemos, y cómo el Buda nos ofrece la lección de mirar adentro para conectar con el Uno que nos rodea. Ricard introdujo el budismo como camino del corazón y habló de las cuatro nobles verdades para acabar con una meditación para la purificación, antes de ir a dormir.

El sábado arrancamos con una meditación de Ricard para la calma mental, seguridad de la de la clara luz fundamental. A partir de ahí, yo seguí con un bloque dedicado a la serie sobre los chakras y una dinámica grupal en la que nos faltó tiempo para abordar todos los centros energéticos de forma individual pero sí pudimos introducirlos y poner énfasis en la importancia de los primeros chakras, algo que por cierto preocupaba bastante a Yogi Bhajan. Me hubiera gustado poder incluir la meditación para romper la máscara pero en otra ocasión será.

Por la tarde fue el turno de Cris Bolívar y con el eneagrama y la teoría de la esencialidad que incluía una meditación para conectar con el niño interno y una meditación para el corazón realizada por Ricard. Sin duda, el sábado fue el día más intenso del retiro que vivimos concentrados en el interior tanto emocional como físicamente.

El domingo Ricard arrancó con una meditación para seguir con práctica de hatha yoga y la serie de Shivananda, también repasando cada uno de los chakras. Pasado el desayuno siguió con los ocho versos para adiestrar la mente y una charla sobre filosofía budista, antes de que todos realizáramos un bonito cierre, recogiendo impresiones, conclusiones y agradecimiento.

Fue una experiencia intensa, concentrada en la que dejamos mucho en el tintero por querer ofrecer demasiado, de la que como experiencia piloto aprendimos que en próximas ocasiones debemos concentrar un poco los contenidos, dando un poco más de espacio a la experiencia y asimilación.

Personalmente, mi deseo es que todo aquel que participó en el retiro de pudiera llevar algo consigo. Obviamente, el conectar con el ser esencial es un viaje continuo que no se alcanza en 48 horas ni en meses. La intención es ser consciente de él y vivir sin una desconexión total. Fue un placer conocer y aprender de todas las personas que participaron en el retiro.

No querría olvidarme de Mila, Alicia o Francesc los cuidadores de mas Soronells y del grupo en cuanto acomodación y deliciosa cocina.

Volveremos con próximas emociones. La siguiente apunta para otoño.

Sat Nam.

Alexis Racionero Ragué

 

PD : Se aceptan sugerencias, feedback, comentarios, para mejorar y aprender.

 

 

Oriente, un viaje interior

Esta fue la mesa redonda con la que clausuramos el congreso SerFelicidad de la Cadena Ser en Cádiz el 29 de abril del 2018.

Participamos, Sílvia Grijalba autora de diversos libros y directora del Instituto Cervantes de El Cairo, Gabriel García noblejas, profesor de la Universidad de Granada, experto en chino antiguo y traductor de numerosos textos, y Ayanta Barilli como moderadora. Gabriel vino a substituir a Antonio Escohotado que se ausentó por un problema de última hora.

A lo largo de una hora y media conversamos sobre la cuestión de si Oriente puede ser el último refugio occidental, si en la era global ya no podemos hablar de Oriente y Occidente y especialmente de cómo las filosofías orientales podían guiarnos a un viaje interior de felicidad, como título la Cadena Ser a su crónica de la clausura que podeis leer clicando aquí.

Abrí el debate expresando que la felicidad es poder compartir con los demás, tanto lo aprendido como momentos bonitos. Poniendo de ejemplo el mismo congreso en el que la inquietud de mejorar nuestro bienestar y felicidad era el centro de atención.

Mencioné la importancia del camino del corazón, no hablar ni vivir tanto desde la razón sino más desde el amor, la compasión y la comprensión. Después de que el día anterior Manuel Vicent dijera en tono humorístico y crítica que el Budismo podría concentrarse en un Valium 5, plantee que la lección del Buda es simplemente ensañarnos a mirar hacia adentro. Cuando hacemos esto, conectamos con otra frecuencia y en esta búsqueda interior es esencial para nuestra felicidad, contactar con lo que los hinduistas llaman el dharma o don vital por el que cada uno de nosotros está en esta vida. No es un camino fácil ni inmediato pero si uno va adentro puede explorar y acabar contactando con su niño interior que tiene muchas de esas claves que nos acercan con nuestro don primigenio del que la educación y los introyectos o deseos familiares nos fueron alejando. Puse de ejemplo al niño interior con el que Wyoaming decía contactar para hacer reír a los demás.

Silvia Grijalba habló de su experiencia en Benarés entre la miseria y los crematorios, remarcando el gran impacto y fascinación que le generó la naturalidad con la que se vive la muerte en la India. Surgió además la influencia de la música pop rock para acercarnos a países de Oriente o mitos de la cultura pop como Star Wars.

Gabriel García contó lo mucho que ha cambiado la China que él conoció hace años, debido a la globalización, planteó que el yoga es una religión (en mi opinión es más una práctica o forma de vida) y entró en temas relacionados con el Taoísmo que nos llevaron a coincidir en la importancia que tiene la naturaleza para hacernos felices y complementar los desajustes de nuestro vida urbana tecnológica.

Ayanta Barilli contó alguna experiencia propia, vinculada al rechazo que le produjo la India en primera instancia, al tiempo que lanzaba preguntas para animar el debate.

Fue divertido como Silvia vinculó el desapego a sus mudanzas en la que todo su esencial ha acabado reducido a 10m2, algo que para mí también ha sido familiar en el último año y medio, mientras Gabriel insistía en la importancia del desapego. Para mí está claro que la felicidad no consiste en comprar todo lo que uno quiera o que le toque la lotería. Tampoco es la felicidad comprar en un centro comercial un sábado por la tarde. Esos son los parches del sistema, el adoctrinamiento de falsa felicidad que hemos recibido. Las sociedades rurales más pobres viven más felices que muchos de los ciudadanos de la sociedad opulenta, cargados de millones. Está claro que partimos de unas necesidades mínimas pero una vez éstas están cubiertas, no hace falta mucho más.La conversación, el contacto con la naturaleza, las caricias y lenguaje del cuerpo son puertas a la felicidad que tenemos oxidadas.

Las pilares de la felicidad pueden residir en el conocimiento de uno mismo, contactar con lo trascendente sin necesidad que creer en un Dios sino en el Uno, las armonías o lo que uno quiera no suprimiendo la espiritualidad de su persona y compartir con los demás todo lo que uno es.

Somos cuerpo, mente y alma. Desde el Renacimiento y especialmente la Ilustración vivimos enamorados de la razón. Hay que dar más espacio al cuerpo y al espíritu, contactar con la naturaleza y con el interior de uno mismo.

Como es habitual en mi acabé hablando del viaje interior del héroe, y cómo cuentos, mitos y películas nos dan guías para realizar ese viaje para contactar con nuestra vocación y felicidad.

Me hizo muy feliz la pregunta de una adolescente entre el público cuestionando por qué estas cosas del viaje del héroe, no se enseñan en el instituto o las universidades. Mi respuesta fue que en eso estoy, todo llegará, probablemente la temporada que viene podré anunciar cosas importantes.

De momento reitero mi agradecimiento a todos los organizadores, en especial a Salomón, Virginia Juste y Cristina Hernández por invitarme y su excelente trabajo. También a mi editor Agustín por posibilitar el contacto, y cómo no agradecer a todos los ponentes con los que compartí tertulias, comidas o momentos de sabiduría y felicidad.

Alexis Racionero Ragué

La Chana, el allí, el silencio o el darshan

Estuve en el Congreso Ser Felicidad organizado por la Cadena Ser y tuve el privilegio de conocer a La Chana cuando tan siquiera he visto su documental.
Primero sobre el escenario del teatro del Títere (Cádiz) donde compartía mesa redonda con Miguel Ángel Vargas, Mari Paz Peña y Antonio El Pipa. Hablaban del mundo gitano: mito y geografía del cuerpo.

Salieron y La Chana se sentó arrimada al Pipa, que la cogía de la mano, cuidándola y llamándola tía todo el rato (ese es el mote respetuoso que los gitanos tienen hacia las personas mayores). La Chana estaba triste, emocionada, profunda. Renegando de todas las penurias que había pasado, de apenas poder bailar y con la emoción de todo este reconocimiento tardío que le llegaba.

Fue precioso ver como El Pipa, la tocaba, la consolaba y la animaba a hablar de la felicidad. Cariño corporal y arrumacos que muchos de nosotros tan reprimidamente educados hemos casi olvidado. Pronto se habló del orgullo gitano, de la raza, de los tiempos difíciles, de la miseria, el racismo sufrido y también, del misterio de su procedencia. La Chana llegó a citar cierto estudio científico que los hermana con el pueblo de Israel, algo cuestionable… Lo que resulta evidente es que los gitanos vienen de todas partes, como pueblo nómada ancestral que está conectado con las fuentes más primitivas del saber.
Vienen de la India, de Egipto, de los zíngaros búlgaros y rumanos, hasta llegar a Andalucía, mezclándose evidentemente con el pueblo árabe.

En un momento de la conversación, La Chana hizo el silencio y se puso a hablar en la auténtica lengua gitana, hoy casi perdida. Una forma de rumano antiguo. No pudimos entender lo que decía pero se me puso la piel de gallina, por la trascendencia y la forma cómo lo decía. ¡Qué magnetismo y presencia! Bella melancolía el de las lenguas perdidas.

Llegó la noche y en el cóctel posterior a la mesa sobre el humor del gran Wyoming, Santiago Segura y Yolanda Ramos, pese haber tenido el privilegio de comer con la bella Aitana Sánchez Gijón y Ayanta Barilli, me fui a hablar con la Chana que estaba sola junto a su silencioso y entrañable marido. Me acompañaron Gabriel Garcia Noblejas y Patrícia Soley-Beltran que había moderado en la mesa de la Chana. Nos habló de Dios, de su devota fe cristiana, de lo duro que fue retirarse de los escenarios con 33 años. Pregunté si había sido un accidente y me respondió que fue un accidente de amor. Un hombre con quien se casó. La amenazó de muerte con que no volviera a los escenarios y la Chana obedeció. Así estuvo hasta que él se fue, cuarenta años después. Le pregunté cómo lo echó. Respondió que rezando a Dios todos los días, pidiéndole que él se fuera. Algo increíble, en estos tiempos de violencia de género, o para las postrimerías del siglo XX cuando el feminismo avanzó gracias, entre otras a gente como Lidia Falcón o mi madre María José Ragué que además de militante, publicó libros como Hablan las women’s Lib o Proceso a la familia española.

Pero lo que más me impactó de la Chana no fue sólo eso. En la conversación nos pusimos a hablar de su arte, de la inspiración y se produjo una conexión mágica.

Recientemente, publiqué mi libro Darshan, sabiduría oriental para la vida cotidiana. En él el concepto de darshan hace referencia a la intuición, a lo que recibimos sin mediación de la razón, cuando conectamos con lo sutil, con las otras dimensiones que nos rodean.

La Chana soltó “aprendí a bailar con apenas siete años, mi tío me empujó al escenario. Yo salí, sin saber nada y entonces algo sucedió, sentí algo superior que me decía como hacerlo, algo que yo llamo el allí, paré, lo sentí y me puse a bailar”. Le respondí “es el silencio que te conecta” y entonces La Chana me dijo que le diera un beso, espetando “¿cómo lo has sabido?” a lo que humildemente le dije “porque a veces también me conecto con ese lugar, al menos ese es también mi camino”.

Lo supe porque eso, su allí, es el darshan y porque es con ese Uno sagrado y universal, con el que buscamos conectar todos los que practicamos o enseñamos yoga. Esa es a la frecuencia a la que queremos llegar, las puertas a otras dimensiones que queremos abrir, a ese lugar que La Chana llega cuando baila.

Si uno ve este vídeo en el que la Chana baila ante Peter Sellers (The Bobo, Robert Parrish, 1967), se te ponen los pelos de punta (gracias Patrícia por indicarme) y gracias Chana por tu grandeza. No importa la cultura sino la sabiduría y el pueblo gitano tiene el privilegio de no haber perdido las raíces con la dimensión corporal y espiritual que los urbanítas contemporáneos tenemos atrofiados.

Tengo claro que la ancestral sabiduría del yoga hindú y el flamenco gitano, al igual que los derviches sufís tienen mucho que ver con el yoga.

Desde la lectura de Kandinsky y su De lo espiritual en el arte sabía de ello, al igual que Pollock o incluso Van Gogh pintaban desde la espontaneidad, casi poseídos, pero escucharlo de ti, Chana y de esa manera fue muy especial.

Al día siguiente, pude desayunar con el Pipa y hablar de todo esto. Compartimos elogios y complicidades. Cada uno debe buscar la felicidad en compartir su don con los demás, buscando hacer de este mundo un lugar mejor para todos. Ellos lo hacen con su arte, sin duda.

La Chana no sólo es un referente del baile flamenco sino para todas las mujeres que han tenido avatares y duras pruebas en la vida. Como los gitanos, guardemos respeto por todos los mayores porque tienen mucho que enseñar.

Al despedirme de ella, La Chana estaba feliz, había salido en la contra de El País del domingo (29 de abril 2018). Me dijo “hijo, sabes hacer una foto?” Me pasó su móvil e hice la foto “pero que salga todo, con la fecha y hasta el final” Envié la foto a un primer contacto y luego me dijo “gracias ahora ya lo sé compartir”.
Desde aquí os querido compartir un encuentro que no olvidaré.

Dedico este post a María de La Cueva, fan de La Chana, madre de un gran amigo y mujer valiente en la vida.

Alexis Racionero Ragué

PD Olvidé pedir una foto con La Chana porque su carisma trascendió la mitomanía.

(La foto de cabecera es la misma que publicó El País en su artículo del domingo, hecha por B.P.)

Retiro Vive tu Ser Esencial

Entre el viernes 4 de mayo y el domingo 6, haremos el retiro para vivir tu ser esencial, una evolución de mi anterior retiro True Self que en esta ocasión comparto con Ricard Rotllan (maestro budista) y Cris Bolívar (coacher esencial).

El retiro está dirigido a todos aquellos que quieran profundizar en su autoconocimiento y deseen conectar con su propósito vital o dharma, asi como a todos aquellos interesados en el yoga, la meditación, el coaching, la psicología, el eneagrama o las filosofías orientales.

La intención es volcar nuestro conocimiento conjunto para formar una metodología holística, común de la que el participante pueda sacar provecho desde las distintas herramientas y enfoques propuestos.

Entre los conocimientos, prácticas y metodologias que utilizaremos están el yoga, vedanta, centros energéticos, eneagrama, coaching esencial, psicología Gestalt y procesos creativos.

Buscaremos podernos escuchar, conectar con nuestro cuerpo e inteligencia somática para tener pistas sobre nuestro ser esencial. ¿Qué es aquello que más nos motiva? ¿Lo que realizamos sin dificultad? ¿Estamos dónde queremos estar? ¿Vivimos la vida plenamente? ¿Seguimos un patrón o pertenecemos al personaje que nos hemos creado?

Estas pueden ser algunas de las cuestiones que podrían surgir. No importan tanto las respuestas y menos las causas, sino tan sólo ser consciente de ello.

 

La transformación, el cambio, la integración es un camino lento que pide tiempo y consciencia.

El yoga, los tipos del eneagrama, los chakras y las filosofías orientales servirán para profundizar en el conocimiento de uno mismo y nuestro ser esencial.

El retiro se realiza en la masía de Mas Soronell en les Guilleries (Sant Hilari de Sacalm / Espinelves,  Montseny) en un entorno natural tranquilo y entre bosques donde poder desconectar y descansar. Empezaremos pronto por las mañanas con meditaciones, para seguir con kriyas de kundalini y hatha yoga, dejando la tarde para ejercicios creativos, eneagrama y dinámicas.

No hace falta experiencia previa, tan sólo una actitud abierta y la ilusión de aprender y compartir con los demás.

El precio con dos noches de alojamiento y comidas incluidas es de 350 euros.

Para más información e inscripciones puedes dirigirte al Essential Institute, clicando aquí donde encontrarás el programa detallado, la forma de pago, etc. 

También puedes ver el video promoción del Retiro del Ser esencial.

 

2001, the ultimate trip

He tenido la suerte de crecer con Kubrick, nací en el año de La naranja mecánica y me también me llamo Álex. Hace poco fue mi cumpleaños y siento el paso del tiempo al ver que hoy se cumplen 50 años del estreno de 2001, una odisea del espacio. No puedo separar mis vivencias del cine. En muchas ocasiones recuerdo los años por películas. Cuando se estrenó 2001 todavía estaba en ese universo que nos engloba todos, camino del útero materno que Kubrick nos muestra al final de la odisea 2001.

Mis padres, hippies recién llegados a California en aquel 1968, me contaron cómo eran aquellas sesiones de 2001 en los cines americanos a los que la gente iba Far out man!, es decir de tripi, de LSD, para contemplar aquel viaje lisérgico del final. Kubrick que siempre se avanzó a su tiempo y comprendió como pocos el sentir de una generación pese a ser un extremista asocial, hizo de esta película una experiencia, con una narración que no se comprende, no se analiza, no se disecciona sino que se siente. 2001 no es entretenimiento, tampoco es narración clásica sino metafísica. Nos habla del origen, de lo eterno, del ciclo eterno muerte y resurrección, de ritos de paso, del misterio de la humanidad…

Alrededor de la película siempre habrá mucho debate, leyenda y foros de internautas. Fabulaciones sobre si el monolito es Dios o simplemente el progreso, la inteligencia, aquello que Prometeo robó a los dioses para darnos la evolución. Todo eso es muy interesante porque Kubrick siempre fue defensor de la obra abierta propuesta por Umberto Eco: la verdadera obra de arte se mantiene viva gracias a las múltiples interpretaciones que suscita.

2001 es inagotable. Pasarán los años y la gente seguirá sin comprender la o captando partes de ellas. No importa, así debe ser. Quien se empecine en atacarla de empanada mental por incomprensible no va más allá del racionalismo cartesiano que tanto nos atenaza. En tiempos del monopensamiento donde el todopoderoso google o Wikipedia son las únicas fuentes del saber, va bien las puertas de la percepción con obras colosales como 2001. Tampoco querría ser pedante y no asumir lo mucho que me aburrió la película en algún visionado, lo mucho que tardé en asimilarla, pero cuando vas entrando en ella, comprendes su dificultad y grandeza.

En lo formal, 2001 es una maravilla que elevó la ciencia ficción hasta el podio de los géneros mayores, preparando el camino para La guerra de las Galaxias y todas las que le siguieron. Kubrick nos llevó a pisar la Luna antes que nadie, mostrando las leyes de la gravedad y la dialéctica entre el hombre y la tecnología. HAL fue otro de los hallazgos de la película que después regresaría en Alien o Blade Runner, anticipando un tema que en estos principios del siglo XXI se antoja inminente.

Jamás podré olvidar los cannabicos visionados con mis amigos de les Corts y el instituto Boscán, ni las lecciones compartidas con mis alumnos del Escac o la Casa Elizalde, revisando ese principio The Age of Dawn. El amanecer de los tiempos, en una secuencia muda que destila puro cine y la maestría de cómo el montaje puede narrar lo que convenga. Del primate al progreso en esa ilustre elipsis monumental, aunque yo siempre quería arrancar desde el principio porque la lección empieza en el primer fotograma en negro con las estridencias de un sonido que a veces ni tenemos en cuenta.

También estaban aquellas clases sobre la Contracultura y la psicodelia como estética y movimiento social, donde proyectaba partes de The Trip de Roger Corman, casi en clave de humor o momentos de Psych Out de Rush con Jack Nicholson haciendo diabluras con su furgoneta lisérgica por Haight Ashbury. Todo muy pop, banal y superficial. Hasta que ponía el viaje espacial lisérgico de 2001, en subjetiva del astronauta con esa sinfonía de colores y formas orgánicas microscópicas, con esos paisajes lunares desolados. Ahí llegaba el silencio y la admiración por una película que no precisa ser comprendida ni analizada. Hoy parte de todo aquello ya no está conmigo pero lo llevo en el corazón como una llama que alumbra mi camino.

Sin duda Kubrick fue el extrarrestre que plantó el monolito para que pudiéramos desarrollar el lenguaje audiovisual y avanzaramos en el conocimiento de nuestra conciencia. Debemos ser incorformistas tanto en lo artístico como en lo intelectual. No dejemos que el Big Brother nos atonte, ni que las pantallas múltiples nos catatonicen. Obras como 2001 abren las miras y despiertan la inteligencia, además de los sentidos.

Me siento afortunado de formar parte de esta odisea de la vida, en compañía de genios como Stanley Kubrick y películas inmortales como 2001.

Alexis Racionero Ragué

PD Recomiendo la lectura del libro de Anthony Frewin Are We Alone? Extraterrestrial – Intelligence Interviews aunque no esperéis respuestas a los misterios. También son interesantes los detalles entorno al rodaje que destaca el País o el documental conmemorativo que se estrena esta noche en TCM “2001 Destellos en la oscuridad” del que se dan detalles en La Vanguardia.

El Legado de Raimon Panikkar

Comparto la emisión del programa L’ Ofici de Viure de Gaspar Hernández donde llevé la entrevista inédita con Raimon Panikkar que realicé en abril del 2004 en su casa de Tavertet con motivo de mi documental Rubbersoul, viaje hippie a la India.

Como explico en antena, la de Raimón era la última entrevista de aquellos que hablaban sobre la fascinación por Oriente y la India, pertenecientes a la generación de los años sesenta.

                                        Alexis Racionero, Gaspar Hernández y Agustín Paniker

En l ‘Ofici de viure que puedes escuchar clicando aquí se recuperan cinco cortes de unos tres minutos con intervenciones de Panikkar sobre cuál es la base de la espiritualidad, cómo la India le cambió o la necesidad de comprensión entre las culturas. Raimón se muestra muy crítico con las actitudes dialécticas que buscan la oposición, ir en contra de algo. Un tema muy actual del que podemos aprender mucho. Panikkar opina que debemos ir hacia la fecundidad mutua de las culturas, no hacia los preservativos culturales. El camino no es el mesianismo europeo, ni los antagonismos sino el fecundación de los pueblos y culturas.

Raimón Panikkar como cristiano e hinduista es un buen ejemplo de ello, de integrar en vez de dividir y segregar.

Sobre la espiritualidad considera que somos una trilogía compuesta por cuerpo, razón y espíritu. Y en una frase que ya apareció en Rubbersoul y que me marcó hasta el día de hoy, decía “El hombre sin espiritualidad se ahoga”, dado que las religiones han degenerado, hemos perdido la espiritualidad.

Raimón que entonces tenía 86 años destila sabiduría, humanidad, además de un carisma y claridad mental que podréis comprobar en breve cuando cuelgue la entrevista entera en mi canal de youtube.

Tanto mi cámara Sergi Alamillo como yo, recordamos aquella entrevista con Panikkar que sembró semillas de conocimiento e ideas que nos han acompañado en la vida. Destacaría para acabar sin revelar todo lo que aparece en la emisión de l’Ofici de viure, la trascendencia de lo que Raimón llama Ecosofía, concepto heredado de tradiciones primitivas animistas o del shintoismo japonés y el taoísmo chino concretamente.

Aprendamos a escuchar la armonía de la naturaleza, sintonicemos con ella entrando en su frecuencia, no interpretando, no practicando la ecología del consumismo superficial, sino profundizando en su esencia, en Gaya, la madre Tierra, la fuente de la que todos procedemos.

El legado de Raimón Panikkar es completamente actual. La obra de sabios pensadores como él, resulta inagotable. Una fuente a la que acudir cuando los tiempos o nuestras vidas viven turbulencias, o simplemente cuando queremos reconectar con la sabiduría y la dicha de vivir. Como decía Joseph Cambpbell, follow your bliss Raimón, sempre et recordarem.

Alexis Racionero Ragué

 

Si quereis ver el documental Rubbersoul podeis clicar aquí.

Darshan, las entrevistas

Recopilo toda la campaña de difusión de mi libro Darshan, sabiduría oriental para la vida cotidiana.

Empezamos con la presentación a finales de septiembre del 2017 en la Central de Barcelona que podeis ver gracias a la grabación de Mindalia Televisión.

Fue un bonito acto, presentado por Agustín Paniker mi editor, y Josep Olives.

Después siguieron las presentaciones en Va de Llibres de Menorca, L’Altell de Banyoles o Cálamo en Zaragoza.

La primera entrevista en la radio fue para el programa de Radio Nacional Arte Esfera que podeis escuchar clicando aquí.

Luego seguí con el programa de Miguel Angel Blanco, Espacio en Blanco, en una conversación más que entrevista.

Antes de acabar el año pasé por el programa L’ Ofici de viure (Cat Ràdio) de Gaspar Hernández, compartiendo con Ricard Rotllán y por el de Elisenda Camps (Rac 1) Tot és possible.

Y empecé el año, con una entrevista con Radio Andorra en el programa El jardí dels Mandales.

Pienso que esta recopilación es mi manera de celebrar el día mundial de la Radio y la forma de agradecer todas las entrevistas realizadas.

Cuando pienso en la radio siempre recuerdo a mi querida abuela o cuando de niño seguía los partidos de fútbol escuchando e imaginando las jugadas en mi mente. Los tiempos cambian aunque hay cosas que se mantienen.

Aprovecho para colgar el link de la próxima presentación en la Casa Asia de Madrid, el próximo lunes 19 de febrero a las 19h. Recuerdo a quien quiera venir que el acto es gratuito pero es preciso inscribirse. Presenta el hombre de la palabra y los libros, Fernando Sánchez Dragó, sabio vital, viajero y amigo.

Acabo con la recopilación de entrevistas o reseñas en medios como Culturas de la Vanguardia, diari Ara, Verde Mente, De Viajes…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los budas de Sri Lanka

Sri Lanka es la tierra de los budas escarpados en la roca. Una isla de contrastes en cuanto a paisaje. De la aridez de su triángulo cultural formado por Anuradhapura, Polonnaruwa y Kandy, al verdor que se extiende a partir de ésta última población hacia los montañas de té de Nuwara Eliya o las playas tropicales que aguardan en las zonas costeras de la isla.

Son muchos los encantos de la antigua Ceylan aunque aquí me voy a concentrar en el interés artístico y arqueológico de sus Budas.

Desde Colombo puerto de entrada natural a Sri Lanka, se asciende hasta Anuradhapura en apenas cuatro horas por una carretera llana y en buen estado para alcanzar Anuradhapura donde se pueden visitar inmensas estupas como la de Ruwanweliseya o la más antigua de Jetavanarama, además de templos en la roca como el de Isuruminiya. A pocos kilómetros de esta pequeña población se encuentra Mihintale, las ruinas fundacionales del budismo Theravada en la isla y en todo el sudeste asiático. Puede verse la pequeña cueva en la que durmió el asceta Mihindu entorno al 247 a.C. El gran buda en el monte sagrado es de yeso y no tiene valor pero la ascensión a la roca sagrada con los escalones esculpidos en la piedra merece mucho la pena.

La devoción de los locales en este ritual de peregrinación es sobrecogedora. Ancianas ascendiendo ayudadas por otros familiares para alcanzar la cima de una piedra enorme, completamente redonda que parece a punto de caer al precipicio. Su morfología se parece mucho a la Golden Rock de Myanmar.

Sri Lanka comparte con este país la presencia de lugares sagrados en la naturaleza a partir de montañas rocosas a las que peregrinar como el monte Popa en el caso birmano o Sigiriya y el pico de Adán en Sri Lanka.

Pero si lo que interesa es ver Budas esculpidos en la piedra, la primera parada desde Anuradhapura es el Aukana Rock Buda, en el camino hacia Dambula. Hay que desviarse expresamente, y hacer un tramo por camino de tierra en buen estado, desde el pueblo que da nombre a este estatua, para llegar a este lugar remoto donde se erige un buda de 16 metros de altura tallado de una sola pieza y al que también se le conoce como Avukana Buddha. Data del siglo V y presenta el sirispata o símbolo de una llama sobre la cabeza, característico de los budas de Ceylán, el sur de la India y Tailandia. Es uno de los cinco budas colosales que se conservan en la isla. Fue tallado en granito y realiza una variante del mudra de abhaya que simboliza la protección y la bondad que vencen al miedo. La mano izquierda descansa mientras la mano derecha se eleva con la palma hacia fuera como en un juramento.

Unos kilómetros al este queda Polonnaruwa, el lugar que en mi opinión concentra mayor riqueza de patrimonio artístico. Las ruinas de la ciudad antigua con grandes estupas como Rankoth Vehera en ladrillo primitivo o blancas como la de Samawathi. Destaca el precioso templo circular de Vatadage donde te reciben cuatro budas sentados en postura de loto, ubicados cada uno de ellos, en los cuatro puntos cardinales. Data del siglo XII, al igual que casi todo el entorno de la que fue antigua capital del reino.

En cuanto a budas tallados en la roca aquí se encuentran los más bonitos de la isla, los de Galvihara. Se trata de tres grandes budas, uno de pie, sentado y reclinado, más uno de menor tamaño en el interior de una pequeña cueva o capilla.

De serena sonrisa, rasgos suaves y cabeza ovalada, les caracteriza la piedra blanca con vetas marinas, azuladas en horizontal que parece dibujar un velo sobre su cuerpo. Los pliegues del vestido y las franjas de color aportan un precioso movimiento sinuoso a las solemnes esculturas que parecen vivas.

La cubierta de uralita construida para proteger el conjunto es del todo desafortunada y parece mentira que la Unesco cuando viene a cuidar el patrimonio de la humanidad tenga tan poco en cuenta el factor estético y cómo su intervención puede afectar al visitante. Pese a ello, la belleza del conjunto de los Budas de Galvihara vale por si mismo el viaje a Sri Lanka.

Ya, en el sur, después de cruzar las montañas centrales entre Kandy, Nuwara Eliya y el precioso valle de Ella, quedan por ver lo budas de Buduruvagala, en mitad de la selva a 3km pueblo de Wellawaya. El buda central de 16 metros es el más alto de la isla. El conjunto data de los siglos IX – X y se compone de un trío de figuras procedentes del Budismo Mahayana.

Un buda Avalokitesvara y dos devotos: el buda Vajrapani tibetano y el Maitreya del futuro. Están todos ellos tallados sobre una colina rocosa, escindida en su mitad para esculpir los budas sobre un plano vertical y perfecto. Quedan leves rastros de pintura añadidos en siglos posteriores sobre las figuras que en este caso son de piedra gris y negra.

Por último, no está mal conocer ejemplos de budas no tan colosales pero igualmente bellos, por su detallismo y refinamiento, como el de Kusta Raja Gal, a las afueras del pueblo surfero de Welligama. Talla de apenas tres metros, incrustado en una buena hendidura en la roca a modo de capilla. Con muchos detalles ornamentales hinduistas en el ropaje y la corona.

Para completar esta panorámica de los mejores budas esculpidos en piedra de la isla de Sri Lanka se podría añadir el conjunto de budas del interior de las cuevas de Dambula, en lo que se conoce como Golden Rock Temple. Dambula queda cerca de Polonnaruwa y para visitar las cuevas hay que realizar una costosa ascensión por un sin fin de escaleras. Arriba esperan cinco cuevas.

La principal, Dambula Viharaya también es llamada la cueva de los budas infinitos. Los hay esculpidos y pintados por techos, paredes laterales, suelos, pasillos, capillas. Todo el espacio parece un bosque de budas. Gran parte el conjunto data del siglo I a.C. aunque la mayor parte de lo que conserva es del siglo XVIII cuando un príncipe local encargó su restauración y repintado. Algunos budas son del siglo XII.

La ventaja del interior de la cueva es la conservación de la pintura y el misterio de la oscuridad pero a nivel escultórico las sensaciones son muy distintas a los casos anteriores.No obstante no hay que perderse este conjunto de cuevas de las que el viajero Fa Shien ya habló de sus maravillosos budas, allá por el siglo IV. Él habló de un Maitreya buda en sus crónicas, hoy desde el futuro los visitantes se asombran con la enorme figura de Maharajalena o gran rey de la cueva número dos.

Pueden encontrarse budas esculpidos en la roca por toda Asia, pero sin duda Sri Lanka, como es propio de una isla, posee la virtud de la concentración en un territorio reducido. Algunos como los de Galvihara son únicos en su belleza, otros tal vez puedan ser superados por los de Gandhara en Pakistán, muchos de los cuales se han perdido para siempre.

Estos budas son probablemente el tesoro mejor guardado de la antigua Ceylan, una tierra en la que el viajero no debe esperar encontrar budismo en la calle, con monjes deambulando o en procesión. Tampoco hay muchas expresiones de rituales o culto, más allá de la peregrinación budista a lugares sagrados como Kandy o alguna de las montañas sagradas. Para experienciar un budismo no pétreo sino vivo y en la calle, es mejor ir a lugares como Myanmar, Laos o el Tíbet.

Los grandes budas de Sri Lanka invitan a contemplar, silenciar y meditar.

En ellos reside, la esencia del iluminado, el buda, aquel que encontró el universo sagrado en su interior.

Alexis Racionero Ragué

* La visita a los conjuntos descritos exigen el pago de una entrada muy cara en comparación con el resto de precios de la isla. Unas 1500 rupias locales que equivalen a unos 7 euros. Una tasa, eso sí, que sólo se aplica a los turistas que podemos pagarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Asian Film Fest, viajando con las películas

La pasada semana participé como jurado en la sección Panorama en el Festival de cine Asiático que organiza Casa Asia desde hace años y dirige de Menene Gras con la inestimable colaboración de distintos voluntarios. En poco más de una semana (2-12 Nov) el festival programa un centenar de películas cubriendo una extensión de 12.000 km desde el Asia Central, el Sudeste Asiático, Lejano Oriente u Oceanía.

Predominaba el cine hecho en Hong Kong y países prolíficos en cine como India, Irán, Corea. o Japón, aunque para mí lo más interesante fue poder ver películas de lugares remotos como Bután, Sri Lanka, Myanmar o Afganistán. Países remotos por geografía o tradición fílmica.
Ver un film rodado en Bután sobre la profecía (The Propehcy) que traerá un nuevo Rimpoche, es un privilegio, al margen de sus valores cinematográficos. Contemplar la belleza de los Himalayas y los templos escarpados en la roca… Ver cabalgar a niños sobre la gran meseta de Mongolia (Children of Genghis)…. Son imágenes imborrables para el espectador que así puede viajar a estos lugares, conociendo su geografía, gentes y costumbres.

Gracias al festival pude conocer un país que ni conocía: Kirguistán. Un bello territorio escindido del antiguo imperio ruso, situado entre montañas y verdes praderas. Amor a primera vista para el amante de la naturaleza.

En mi jurado tenía a dos entrañables kirguistanís que pese a no dominar ni el inglés ni el castellano vinieron a todas las proyecciones, elaborando un análisis exhaustivo de todas las películas en la comida de las votaciones. Disciplina soviética y aires campechanos para quienes acabaron ganando un premio a la dirección por su película A father’s Will. Hubo también mongoles, nómadas de las salas que apenas visionaban para escaparse a vivir la ciudad, gentes cuyo cine es pura comedia y excentricidad. Gente seria y educada de Japón, filipinos de extensa amabilidad…

Con tantas secciones los encuentros de los jurados eran una buena sopa asiática para todos los que éramos de aquí. Una buena forma de conocer a las gentes de Asia, pudiendo ver sus películas en las proyecciones de los cines Girona.

Es una lástima que pasado el festival, la distribución de muchas de ellas sea nula en nuestros cines, por eso es bueno acudir a citas cómo ésta. Son oportunidades únicas de conocer. Para mí no es tanto si buen o mal cine, sino la curiosidad por conocer.

Los coreanos con sus dramas retorcidos (The rule of violence), los iranís con películas sobredialogadas y estatítcas tan intensas como A House of 41st, los japoneses con elegantes thrillers como Gokorogu, traces of a sin, y los de Hong Kong con la amplia variedad y buena factura que va de Mad World al Happiness de mi compañero de jurado Andy Lo. La primera una película sobre la bipolaridad y la segunda sobre el alzheimer tratado desde una ligera perspectiva de comedia.

Pude ver cine asiático que quería ser a la americana, al modelo Hollywood pero fueron las que menos. Lo mejor de este amplio panorama de cine asiático fue comprobar la autenticidad de su cine y el arraigo con cada uno de sus países de producción.

En nuestra sección de mutuo acuerdo con mis colegas kirgistanís y mongoles, premiamos una bella película afganesa llamada Wolf and Sheep, dirigida por una joven de 26 años que con veinte y después de estudiar dirección de documental, ya recibió apoyo de la fundación de cine de Cannes. Su película explica la cotidianeidad de un pueblo de pastores de la alta montaña, en el que los niños y las niñas no pueden estar juntos. Historias cruzadas entrelazadas como leyendas como la del lobo de Pakistán. Un perfecto documental en la belleza de unas montañas sobrecogedoras que explica cómo éramos o cómo son las comunidad rurales primitivas.

Alexis Racionero Ragué

Blade Runner, el mito atemporal

Los mitos son atemporales, perduran más allá de las puertas de Tanhaüser, grabándose en nuestras retinas para siempre.

Blade Runner (Scott, 1982) es hoy un mito de celuloide, film en estado de gracia de quienes intervinieron para erigirse en modelo de la ciéncia ficción que le sucedió. Partiendo del legado fundamental de Metrópolis (Lang, 27) y la presencia del gran Douglas Trumbull, ese pionero de los efectos visuales responsable de 2001 (Kubrick, 68) o Encuentros en la tercera fase (Spielberg, 1977), Blade Runner sentó las bases de la ciudad distópica futurista en el cine. Al espejo de urbes niponas como Tokyo u Osaka, esa L.A. del 2019 condicionó toda ambientación futurista posterior.

En lo estético, Blade Runner bebió del Cyberpunk surgido en los ochenta, con data oficial de 1984 si nos atenemos a la publicación de Neuromancer, su novela emblema, escrita por William Gibson, pero el cyberpunk lleva años insertado en Japón y en occidente entre todos aquellos quienes como Cronenberg (Cromosoma 3, 1979) estaban fascinados por la mutación de la carne con la tecnología. Eso que llamamos cyberpunk conjuga la cybertecnologia de cableados, robótica y androides con la estética de cuero negro, agresiva y afilada del punk, con personajes no ya anarquistas sino antisistema como los hackers (veáse Johhny Mneumonic o la famosa Matrix).

Film típico de los ochenta que cruzaba géneros (cine negro y ciencia ficción), Blade Runner fue también una de las inventoras del retrofuturismo tan de moda en nuestro siglo XXI. Eso es lo que se pide a toda obra de ciencia ficción que se precie.

Deckard se viste a la imagen y semejanza de Bogart en El halcón Maltes (Huston, 1941), con gabardina larga y aires de detective antihéroe, solitario y algo antisistema. A su alrededor, los despachos, las máquinas de escribir y otros enseres tienen look años cincuenta, para mezclarse con elementos futuristas y ochenteros como los neones, las hombreras y peinados grandilocuentes.

A su ambientación y puesta en escena, obviamente dentro los méritos de la película para convertirla en algo imperecedero se debe añadir esa historia de los replicantes que culmina con el maravilloso monólogo de Roy, algo que al parecer improvisó Rutger Hauer. Androides humanizados que quieren vivir más y ponen en tela de juicio la creación de vida artificial, el gran tema de la película que recupera la esencia de Frankenstein, el moderno Prometeo. Creación divina, frente a creación profana. El ojo de Dios, frente al fuego que Prometeo robó a los dioses, como explicita el arranque de la película que de una imagen en plano general de la ciudad de Los Angeles, entre fuegos que surgen de enormes chimeneas, pasa a un plano de detalle de un ojo, donde acabaremos viendo reflejado ese fuego de la creación.

Pese a la trama sencilla basada en la caza de un poli a seis criminales/replicantes, la película se engrandece al conocer las motivaciones de éstos y empatizar con ellos, hasta el punto de que al final el poli bueno ya no lo es, y los malos son casi héroes existencialistas.

Siempre recordaré el día que vi esta película por primera vez. Fue en el desaparecido cine Arkadín de la calle Tuset de Barcelona. Una tarde noche de septiembre de 1982, con mi amigo Joan Moll. Yo era menor de edad, 11 años, pero pude entrar con él que rondaba los 16. Se trataba de un programa doble en el que antes iba El ansia de Tony Scott, película de vampiros de diseño con Catherine Deneuve y David Bowie, con la que me aburrí como una ostra pese a los desnudos de alto voltaje. De pronto, en aquella sala pequeña con alguna columna que dificultaba la visión, aparecieron esas naves voladoras entre neones de anuncios con caras asiáticas, el héroe Han Solo transformado en Bogart persiguiendo bellas mujeres como la punky Pris, encarnada por Darryl Hannah, y ese personajillo inolvidable de JF Sebastian, solitario viviendo entre sus muñequitos robotizados que recuerdan a las ovejas eléctricas que dan título a la novela del entonces desconocido Philip K. Dick quien murió prácticamente en la miseria sin conocer la gloria de un mito que le abriría a él y a todos quienes participaron en esta película fundamental de la historia del cine.

Pienso que lo mítico tiene una carga propia y una esencia que no debe ser perturbada con segundas partes o inventos de cualquier índole. Duele ver como montan una secuela, Blade Runner 2049,  con un dream team del cine con Roger Deakins, Villeneuve o Hans Zimmer entre ellos, para acabar en un ejercicio de puro manierismo (la forma por la forma, el agotamiento del genio que sucedió al Renacimiento).

Sé que más de uno pensara que lo mío es romanticismo y adoración por la primera versión, y no lo oculto pero es que éste nuevo Blade Runner no tiene entraña, ni humanidad ninguna en su historia, es como si hubieran olvidado que la naturaleza primigenia de los mitos es contar lo inexplicable, abriendo la visión de lo desconocido y lo venidero, para hacer avanzar una cultura y su sociedad.

Hay queda ese Nexus 6 que nos enseñó a morir viendo cosas que jamás creeríamos, naves en llamas más allá de Orión. En lo único que se equivocó es que en lo de que todos aquellos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia. Su momento es ya inmortal, de ese material con el que se forjan los sueños.

Alexis Racionero Ragué